Información

  • Género:Acción, suspenso, drama
  • Director:Sam Mendes
  • Reparto:George MacKay, Charles Chapman, Richard Madden & Benedict Cumberbatch

1917, Review

Película

1917, Review

Una viaje a través del campo de batalla

Sam Mendes (007: Operación Skyfall, 007: Spectre) deja el mundo de los espías para traernos el filme titulado 1917, una adaptación libre de las historias que su abuelo le contaba sobre su experiencia trabajando en el ejército entregando mensajes durante la primera guerra mundial. La película ya es una de las favoritas para varias categorías de los Premios de la Academia, entre ellos, Mejor Película y Mejor Director, y se ha sabido ganar el corazón de la crítica y del público en general.

Dos soldados del ejército Británico, William Schofield (George MacKay) y Tom Blake (Charles Chapman), apostados junto con su unidad en el norte de Francia, reciben una misión de vital importancia: llevar una orden para que el 2.º Batallón del Regimiento de Devonshire detenga el ataque que se efectuará al amanecer contra el frente alemán, pues sin saberlo van rumbo a una emboscada que perderá a 1,600 hombres.

Vamos a comenzar alabando la magistral labor que ha hecho Sam Mendes al rodar 1917. Por un lado la arriesgada, pero acertada decisión, de usar plano secuencias increíblemente largas que además son grabadas casi por completo en exteriores y con luz natural, y la forma en que logran resolverlo maravillosamente. La planeación minuciosa de la construcción a escala real de los escenarios, el perfecto estudio de luces y sombras y la suavidad con la que se desplaza la cámara lado a lado con nuestros protagonistas, nos hace sumergirnos rápidamente en su mundo y sentir que los acompañamos en tiempo real durante su arduo viaje por la tierra de nadie y luego que nos adentramos junto con ellos en terreno enemigo. Muchas de las escenas prescinden de la música y sólo dejan los sonidos ambientales de fondo, por ejemplo, los sonidos de las pisadas sobre la tierra pantanosa, las voces de los soldados que cumplen sus funciones durante un día normal en las trincheras o el correr del agua; esto, sumado a los extensos terrenos que se explayan más allá del horizonte, provoca que el sentimiento de soledad, peligro e incertidumbre se incremente significativamente en el espectador y que al mismo tiempo le de mucho más autenticidad a este viaje.

El manejo de la cámara para moverse por el escenario, ya mostrándonos sólo el rostro de Blake, un pelotón alistándose para la batalla o ya encuadrando una vista panorámica del camino que tendrán que seguir nuestros protagonistas es sumamente ágil, cada desplazamiento del lente está pensado con propósitos narrativos. Así pues, la trama se enriquece a cada paso que dan Schofield y Blake.

Claro que la ambiciosa visión del director demandó un gran esfuerzo y dedicación por parte del elenco, en especial de George MacKay y Dean-Charles Chapman, quienes a pesar de su juventud demuestran un enorme talento, una gran fortaleza, disciplina y capacidad para desenvolverse al más puro estilo teatral. Es decir, debido a la larga duración de cada escena, un error significaba volver a empezar a rodar desde varios minutos atrás, no como se hace en muchas de las películas dónde las escenas son cortas y generalmente no es demasiado lo que hay que retroceder si alguien se equivoca o incluso se puede editar durante la postproducción.

La música del compositor Thomas Newman (Tolkien, Pasajeros) de pronto surge impetuosa, dramática, como el presagio de algo mortífero; y a veces es dulce, apacible e incluso lo invita a uno a maravillarse a pesar de la crudeza que nos rodea.

La historia es bastante sencilla, pues lo que Sam Mendes quiere es más bien convertir la película en un viaje real, uno que podemos casi tocar y saborear, el mundo de un soldado raso en la primera guerra mundial, y vaya que lo logra. No hay necesidad de una trama muy compleja ni de recurrir a gran cantidad de personajes principales, pues todo está hecho de modo que podamos comprender la trama perfectamente sin abandonar un solo instante a nuestros protagonistas.

Podemos concluir que el trabajo de producción es sumamente cuidadoso, detallado y grandioso. La fotografía es espectacular y sirve como marco perfecto para una aventura que es narrada a una escala épica. Visualmente es impecable aunque, dado que el personaje principal es la guerra, es relativamente poco lo que nos dejan conocer de nuestros protagonistas, lo que nos da la impresión de que somos testigos parciales de su historia y eso a algunos no les importará mucho pero a otros nos deja con ganas de saber más. En pocas palabras, 1917 es un filme bélico increíble y espectacular, al mismo tiempo que sencillo y orgánico; sin duda alguna cumple todos los requisitos para convertirse en la favorita del jurado de la Academia y de muchos cinéfilos.

 

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