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Christopher Nolan: Filmografía de un Camaleón – Parte VII

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Christopher Nolan: Filmografía de un Camaleón – Parte VII

“Me concentré en los eventos que hicieron a Dunkerque único y distinto a cualquier filme bélico, y es el aspecto de la supervivencia y el suspenso.”

Basada en hechos reales, Dunkerque (Dunkirk) marcó la incursión de Christopher Nolan en el tema bélico este 2017. La película cuenta los eventos sucedidos durante la segunda guerra mundial, en la que la Alemania Nazi había acorralado a las Fuerzas Aliadas en la playa de Dunkerque, Francia. En los siguientes diez días se llevó a cabo la Operación Dínamo, una misión de rescate de emergencia para evacuar a 50 mil hombres, pero que milagrosamente salvó 338, 226.

“Dunkerque es algo con lo que crecen los Británicos” comentó Nolan “La narración que se obtiene de la historia es simple y mística en cierto sentido, casi como un cuento de hadas. Lo interesante para mi acerca de este proyecto es que entre más conozco al respecto, más extraordinaria me parece. La realidad es caótica, nada es tan simple como un grupo de pescadores abordando los botes y yendo a recoger a las tropas, sino la realidad de lo que realmente ocurrió en la playa a través del Canal de la Mancha, es una de las mejores historias”

Para el director esta resultó ser una película muy personal para él ya que su abuelo estuvo en la Fuerza Aérea y aunque no estuvo en Dunkerque, si peló en la guerra. Sin embargo sería hace aproximadamente 25 años que nació la idea del filme cuando él y su entonces novia, Emma Thomas -ahora su esposa-, acompañaron a un amigo en un viaje abordo de un yate de vela a través del Canal de la Mancha, de Inglaterra a Dunkerque. Lo que debió ser un viaje de un día, se convirtió en una travesía de 19 horas. El mar estaba picado y el viento era helado. “Fue una experiencia muy intensa, y eso que nadie nos estaba arrojando bombas” contó Nolan “Creo que aquella esa experiencia inspiró la idea”

Sin embargo Nolan sabía lo importante que esta historia es para los británicos y para retratar un suceso histórico de esta magnitud como se merece, decidió aguardar hasta el momento en que contara con el presupuesto y la experiencia suficiente que un proyecto tan ambicioso suponía. Gracias a su exitosa trayectoria y la buena aceptación que han tenido sus filmes, finalmente consiguió llevar Dunkerque a la pantalla grande y de hecho, Warner Bros, quién ha apoyado sus películas desde Insomnia en 2002, le dio un adelanto de 20 millones de dólares por dirigirla pues tenían plena confianza en él. Así mismo Nolan negoció un contrato para quedarse con el 20 por ciento del ingreso bruto que recaudase la película lo que lo convirtió en el director mejor pagado del mundo.

Lo que él deseaba era brindar una experiencia subjetiva, que transportara al espectador al corazón del conflicto, que empatizara con la situación y los personajes de forma que se preocuparan por lo que les ocurriría a cada momento, ya fuera que conocieran la historia de lo sucedido en Dunkerque durante la Segunda Guerra Mundial o no. Con una duración de 1 hora y 47 minutos, este es el segundo largo metraje más corto de su carrera -el primero es Following- ya que según palabras de Nolan, “si se mantiene el suspenso por demasiado tiempo la audiencia puede cansarse.”

Para contar la historia se vale de tres puntos de vista diferentes: el aire, el agua y la tierra, cada uno de ellos sucediendo en diferentes lapsos de tiempo, una hora, un día y una semana respectivamente. Nolan siempre ha gustado de jugar con la mente del espectador alterando la cronología de sus tramas y en esta película ayuda a enriquecer la trama pues al ir alternando entre estas líneas de tiempo, la audiencia va comprendiendo el panorama general de la situación en lugar de meternos a una habitación llena de mapas, con políticos y generales discutiendo sobre estrategias de guerra. “Quería contar una intensa y subjetiva versión de la historia, llevar a la audiencia a la playa con los soldados que estaban allí; llevarlos dentro de la cabina de un Spitfire con un plioto que ha volado durante una hora sobre Dunkerque mientras combate al enemigo.”

Y vaya que Nolan logró transportarnos hasta allí, gracias en parte a las actuaciones que son muy órgnanicas y expresivas, es sencillo empatizar con ellos, sentirse a su lado. Otro punto que ayuda mucho es la edición de sonido que es impecable lo mismo que la fotografía a cargo de Hoyte van Hoytema (Déjame Entrar, 2008) con quién Nolan también trabajo en Interestelar. Por su puesto el uso de la tecnología IMAX para el 75% del filme alternado con el formato de 35 milímetros, fue un elemento narrativo decisivo.

Algunas personas podrán extrañarse de que la fotografía junto con la banda sonora sean incluso más importantes que el guion. De hecho en un primer momento Nolan había pensado en no usar guion y trabajar improvisando. Fue Emma Thomas, su productora y esposa quién le convenció de que eso no funcionaría. El director optó entonces por escribir un guion de sólo 76 páginas lo que resulta poco para una película de hoy en día.

“Cuando no tienes mucho diálogo, cuando no les das a los actores mucho que decir  y les das sólo lo esencial, creas un ambiente en el que otras cosas emergen naturalmente y nuestra atención va a estar en ellas porque no se está haciendo énfasis en las palabras, así que podemos enfocarnos en el sonido, en las imágenes, en la fotografía o una combinación de las tres. Empiezas a notar la sensación de las cosas y para mí, cuando estás trabajando con una escala de gran formato -como es el IMAX-, con una resolución de alta definición, puedes comenzar a percatarte de la riqueza de dicho formato, de lo que es capaz de aportar a la hora de narrar una historia, algo que la audiencia puede escuchar, sentir y experimentar y que mueven la trama, cosas que no son sólo palabras.”

Christopher Nolan acostumbra a trabajar más o menos con las mismas personas en sus proyectos, así que no es de sorprender que el soundtrack recayera nuevamente en las manos del talentoso Hans Zimme. El director le envió a Zimmer una grabación del sonido de uno de sus relojes, con un “tick tack particularmente persistente” y en base a ello construyeron la música y el timing de la película.

Usaron una ilusión llamada “Tono Shepard” tanto a la hora de escribir la música como en la construcción de la trama, lo cual provoca la sensación de que el tono asciende, subiendo y subiendo continuamente pero nunca saliendo de su rango. Esto ayuda a dar una intensidad creciente a la película.

 

Por otro lado conociendo el poco amor que Christopher Nolan le tiene al CGI, no es de extrañar que se usaran aviones y barcos reales para la película. Gastó 5 millones de dólares en un avión histórico de guerra para montarle cámaras IMAX y derribarlo durante la grabación. También reacondiciono barcos para las tomas, entre ellos un Destructor Francés T-47 Maillé-Brézé que sirvió cerca de treinta años en la Marina Francesa, aunque este no participó de la acción en la película. Mientras que en muchos filmes es común usar extras y CGI para recrear grandes multitudes, en Dunkerque el director uso soldados y vehículos de cartón, además de los extras, y los acomodó estratégicamente para dar la ilusión de un gran ejército.

Así mismo muchas de las escenas se filmaron en locaciones reales en Dunkerque. Todos estos detalles contribuyen sin duda a hacer mucho más real la experiencia, tanto para la audiencia como para los actores al momento de filmar.

Algunos consideran que Dunkrque no es una película de guerra y de hecho el director no quiere que sea considerada así, sino más bien como una historia de supervivencia.

“Me concentré en los eventos que hicieron a Dunkerque único y distinto a cualquier filme bélico y es el aspecto de la supervivencia y el suspenso. Entonces quería narrar la película usando el lenguaje del suspenso, que es un lenguaje mucho más visual, con menos diálogo tal como nos encontramos en las películas del cine mudo o más tarde con Hitchkock y su maestría para manejar el suspenso y el miedo.”

Con una gran recepción por parte de la crítica y un éxito total en taquilla, Christopher Nolan vuelve a sorprender a la audiencia al rededor del mundo demostrándonos que no es un director que tenga miedo de incursionar en temas completamente nuevos para él y abordarlos con maestría y elegancia. Lo cual queda demostrado en este recorrido que hemos dado por su filmografía pues lo hemos visto llevarnos por el camino de la intriga, la obsesión, la amnesia, el insomnio; nos ha traído a los héroes al mundo real, nos ha conducido a través del mundo de los sueños; nos ha mostrado cuan feroz puede ser el mundo de la magia, nos ha subido a bordo de una nave espacial y hecho volar a través de un agujero negro y finalmente, ha vuelto a reinventarse a sí mismo al llevarnos a la segunda guerra mundial y ofrecernos una experiencia escalofriante y demasiado cercana a lo que es encontrarse en medio de un conflicto bélico. Una tarea difícil ya que como público estamos acostumbrados a ver volar edificios y rodar cabezas en muchas películas de acción, sin apenas inmutarnos.

Y es que el cine no sólo se trata de contar historias, sino de vivirlas algo que Nolan consigue al concentrarse siempre en el corazón de los personajes y respetar los sentimientos y cualidades que los hacen humanos. El retrato que consigue plasmar en cada una de sus películas es entonces tan real que casi podemos palparlo.

Sin duda alguna Christopher Nolan seguirá conquistando “nuevos mundos” en el futuro y llevándonos en emocionante viaje hasta estos misteriosos lugares. Mientras tanto, con todos los datos que hemos revisado sobre la forma en que ha construido cada una de sus películas, sin duda podemos valorar más la dedicación y la entrega que pone en cada uno de sus proyectos y comprender mejor, porque es uno de los directores más reconocidos mundialmente.