Kubo y la Búsqueda Samurái, Review

  • Por Heidi Betancourt / October 21, 2016

puntuacion

 

Si han de parpadear, háganlo ahora. Presten mucha atención a todo lo que vean y escuchen, no importa lo inusual que parezca. Y quedan advertidos, si divagan, si desvían la mirada, si olvidan el mínimo fragmento de lo que les diga, aunque sea un instante, nuestro héroe con certeza perecerá.

Así comienza la historia de Kubo y la búsqueda Samurái (Kubo and the Two Strings) de Laika, el mismo estudio que nos trajo El extraño mundo de Caroline, El Cadáver de la Novia y ParaNorman. Igual que sus antecesoras ésta también es una animación en stop motion en la que claramente se puede apreciar el dominio que tienen ya de ésta técnica. Ambientada en Japón, en una época dónde las historias y la magia son aún una parte importante de la identidad de sus habitantes, vive Kubo y su madre, quién parece estar traumatizada por memorias que se desvanecen lentamente de su mente y pertenecientes a un turbulento pasado que no la deja ni si quiera mientras duerme. No pasará mucho para que Kubo se embarque en un viaje poblado de criaturas mágicas, hechizos y acertijos, intentando encontrar las partes que componen una armadura mágica que lo protegerá del Rey Luna, su abuelo, quién lo busca desesperadamente para reclamar algo de él… Por compañía tendrá una simia un tanto pesimista y un samurái despistado que ha sido víctima de un maleficio.

El director Travis Knight debuta con esta increíble historia con personajes bien construidos y hermosos escenarios. La trama se nos va presentando lentamente, dándole al principio más importancia a que nos encariñemos con el protagonista, Kubo. Un niño inteligente y valeroso que ha heredado el don de la magia de su madre y al inicio lo vemos usarla para contar una emocionante historia con origami. La  escena es hermosa por sí misma, refinada y bien elaborada con la que nos damos una idea de la clase de animación que veremos el resto de la película. Si bien la moraleja puede ser sencilla, hay que prestar atención a cada parte de la historia para poder entender el final completamente, incluso las cosas que parecen fuera de lugar se acomodan una vez analizamos con cuidado cada pequeña pista que nos van dejando.

La película en ocasciones puede parecer cruda o demasiado obscura para el público infantil y quizá es más probable que un adulto la comprenda mejor, aún así aborda temas difíciles no de un modo morboso, sino como algo que es parte de la vida y que es mejor concer y aceptar en lugar de pelearnos con ellos. Y si nos encontramos con varios momentos que harán reír a chicos y a grandes, en ningún momento se sienten fuera de lugar o demasiado bobos. El ritmo no se siente que decagia, ni se siente larga o pesada pues convina bien los momentos de acción con los momentos en que se nos habla un poco más de las motivaciones de los antagonistas que son nada más y nada menos que las tías de Kubo y su abuelo, el Rey Luna. El que el director se haya animado a contar una historia de una familia cuyos miembros son enemigos acérrimos en lugar de la típica historia tradicional de la familia armoniosa, como primer proyecto, y que lo realizara de forma magnánima, habla muy bien habilidad para dirigir cada parte de esta aventura. Y no debemos olvidar hacer mención aparte de la obra musical del compositor italiano Mario Marianelli, quién también ha participado en películas cómo V de Vendetta y Orgullo y Prejuicio. El uso del shamisen Japonés termina de transportarnos al país del Sol Naciente y nos lleva a una época distinta dónde cualquier cosa es posible.

Definitivamente ésta es una película que no le pide nada a proyectos más ambiciosos, que algunas veces se quedan sólo en el intento. Si aún no la han visto, pronto saldrá de cartelera y vale mucho la pena darle una hora y cuarenta y dos minutos de nuestro tiempo y unirnos a la búsqueda de Kubo en la que encontraremos más que la armadura, una invitación para la reflexión, la reconciliación y el perdón.

A continuación se da un análisis más detallado de la historia que contiene numerosos spoilers, si no quieren saber nada de la película antes de verla, mejor dejen de leer ahora.

 

No sólo es una trama bien contada, sino que además esta enriquecida con numerosos simbolismos y mensajes. Al comienzo la madre del protagonista nos plantea el conflicto que ha dado inicio a nuestra historia. Ella junto con sus dos hermanas y su padre, vivían en el Reino de las Estrellas dónde no había sufrimiento, ni dolor, ni enfermedad y todos son inmortales y “perfectos”. Cuando su padre, el Rey Luna, lo manda a matar al guerrero Hanzo, combaten a muerte hasta que él le dice que  ella su cruzada, su misión. Entonces la hija de las estrellas siente el amor del samurái y ve la compasión y la bondad de la que es capaz la humanidad, algo que en su mundo no existe.

Es curioso que aunque los habitantes de las estrellas sean casi divinos y se proclamen a sí mismos perfectos, no pueden ver en el sentido más literal: todos son ciegos. Incluso las máscaras de porcelana que usan las tías de Kubo, simbolizan muy bien esa perfección ilusoria y quebradiza debajo de la cual se esconde algo más profundo y sombrío.

Desde su reino en las alturas, consideran a los seres humanos criaturas débiles e inferiores en todo sentido y desde luego el Rey Luna no aprueba que su hija más talentosa se enamore de un mortal. En cuanto descubre su traición manda a sus otras hijas a acabar con él ladrón que le arrebató a un miembro de su familia y a quitarle los ojos a su nieto que aún no es un bebé; aunque al final sólo logra quitarle uno. Por muy horrible y cruel, incluso macabro, que pueda sonar la idea de que el abuelo quiera quitarle los ojos a Kubo, desde el punto de vista del Rey Luna, sólo intenta librarlo de su humanidad, del dolor mundano, y concederle la paz fría de su reino, pues mientras tenga un ojo no podrá ascender y tomar su lugar entre los inmortales. Y es que ¿Cuántas familias no terminan separadas por que comparten ideas muy diferentes de lo que “es mejor” para sus miembros? Esta historia nos remarca constantemente lo importante que es “ver más allá de las apariencias” y no juzgar a ninguno de los personajes sólo por su forma o sus acciones, cómo cuando la madre de Kubo toma la forma de un simio para cuidar de su hijo un poco más de tiempo luego de que es asesinada por sus hermanas, o el samurái escarabajo, que es en realidad el padre hechizado de Kubo, que no recuerda quién es ni de dónde viene hasta casi el final de la película.
kubo

Por otro lado tenemos la armadura mágica que se compone en la espada irrompible, el peto impenetrable y el kabuto invulnerable y cuya búsqueda hace que nuestro protagonista emprenda su aventura. Curiosamente se nos hace mucho énfasis en que sólo con ella podrá vencer al Rey Luna, pero cómo veremos más adelante, el niño incluso se la quita antes de darse cuenta de que no es la armadura lo que lo ha vuelto más fuerte que su abuelo, sino lo que ha aprendido en el transcurso de su búsqueda. Para empezar la espada, que encuentran sobre la cabeza un esqueleto rojo gigantesco y animado por magia, es un símbolo de su lucha contra las muertes a las que se enfrenta a lo largo de su viaje y sólo hasta que conquista su miedo a ella encuentra el valor para trascender más allá y aceptarla como algo natural, como una transformación y no como un final.

El peto impenetrable se encuentra en el fondo del Lago Largo, habitado por una extraña criatura con miles de enormes ojos que hacen que el que los mire vea cosas hermosas que lo hacen querer permanecer bajo el agua. Claramente los recuerdos son un elemento importantísimo en la película, y que en esta parte en especial nos señala la diferencia entre aquellos que se aferran a recuerdos o sueños de lo que les hubiera gustado ser o lograr y se quedan en una especie de “letargo”, sin avanzar ni ambicionar nada más porque allí se sienten a salvo. En cambio están los recuerdos que nos hacen crecer, aprender, y aunque nos hacen sentir a veces acompañados por quienes ya no están con nosotros, no nos aferramos a ellos sino que los dejamos ir y continuamos construyendo nuestra historia.

El tercer elemento de la armadura, el kabuto invulnerable, curiosamente hace volver al héroe a su pueblo natal, a su hogar y es allí donde se enfrentará finalmente con el Rey Luna. Muchas veces para resolver los traumas y carencias que nos aquejan es preciso volver a dónde comenzamos para encontrar el origen de todo y plantarle cara. ¿Hay lucha más difícil o dura que con nuestra propia familia? Pues Kubo invoca a su abuelo, responsable de la muerte de su padre y su madre, anunciando su intención de asesinarlo y cobrar venganza por su familia. Después de un mortífero combate Kubo entiende que la fuerza para vencer al Rey Luna, no es la armadura, sino los recuerdos, la historia que ha compartido con sus padres, sus enseñanzas y su amor. Con un cabello de su madre, la cuerda del arco de su padre y un cabello propio, toca la nota en su shamisen que no sólo derrota a su abuelo, sino que lo llena del amor humano y le regresa la visión de uno de sus ojos. También el Rey Luna pierde sus recuerdos, pero los aldeanos de la aldea que fue destruida por sus hijas al principio, también llenos de ése amor que ha sacado a relucir en el corazón de todos, los impulsa a ser compasivos con él y le dicen que él “es el hombre más bueno y dulce de la aldea.” Todos están dispuestos a adoptarlo como uno más del pueblo sin reservas, incluso Kubo.

Al final no tenemos un final convencional, pues vemos a éste niño que ha pasado por mucho, sólo, arrodillado y rezando a sus padres para que le den “un final feliz”. En la última escena aparecen los fantasmas de su madre y su padre, acompañándolo mientras el deposita en el río la lámpara de luz que representa sus almas y dejándolos marchar.

Definitivamente es una historia que dará mucho de qué hablar en el futuro y sin duda se convertirá en un clásico que formará parte indispensable de nuestra colección, o al menos, nos conmoverá y nos hará preguntarnos si no sería un poco más fácil todo con un poco de amor.